TE RECOMENDAMOS
El gobierno está "encantado" con el trabajo de Elon Musk, aseguró este miércoles Donald Trump en la primera reunión de gabinete con el jefe de Tesla y SpaceX como invitado de honor.
El multimillonario, a quien el presidente estadounidense encomendó jibarizar el tamaño de la administración federal, pidió "actuar rápidamente" para reducir el déficit presupuestario nacional.
La reunión de gabinete permite al jefe del Estado exponer su estrategia y elogiar sus logros, algo que Trump hizo profusamente, al tiempo que exhibía su cercanía a Musk.
Vestido como siempre de negro y con gorra, Musk fue invitado por Trump a hablar justo después de él, ante los periodistas y los miembros del gobierno.
El hombre más rico del mundo se presentó como un "modesto técnico informático".
Aseguró que Trump ha formado "el mejor gobierno de la historia" y dijo haber recibido "amenazas de muerte".
"Cometeremos errores. No seremos perfectos", admitió Musk, quien prometió solucionarlos "rápidamente".
Puso el siguiente ejemplo: "Una de las cosas que borramos accidentalmente fue el programa de prevención del virus del ébola". Según él lo han "restablecido".
Musk, jefe de Tesla y Space X y propietario de la red social X, asistió como responsable del llamado "Departamento de Eficiencia Gubernamental" (DOGE), que en realidad es una comisión encargada de despedir a miles de funcionarios y reducir drásticamente el gasto público.
Se trata de un órgano consultivo que depende directamente del presidente. Musk no es ministro, puesto que este cargo acarrea obligaciones legales y deontológicas.
Según los medios de comunicación estadounidenses, se ha ordenado a las agencias federales que preparen recortes masivos de personal.
Trump ya ha anunciado que se despedirá al 65% de los funcionarios federales que trabajan para la Agencia de Protección Medioambiental (EPA).
También ha dicho que los funcionarios que no respondieron a un criticado correo electrónico de Elon Musk en el que se les pedía que detallaran cinco tareas que habían realizado la semana pasada estaban "a prueba".
La reunión, y una sesión de preguntas y respuestas de una hora de duración con los medios de comunicación, fue una oportunidad para que Trump promocionara su política.
El republicano proclamó avances en las negociaciones para poner fin a la invasión rusa de Ucrania y dijo que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, visitará la Casa Blanca el viernes para firmar un acuerdo que dará a Washington acceso a las tierras raras de Kiev.
Pero descartó una adhesión de Ucrania a la OTAN. Puede "olvidarse", afirmó.
Trump ha alarmado a sus aliados al emprender negociaciones directas con el presidente ruso, Vladimir Putin.
También reveló que los aranceles del 25% anunciados a Canadá y México se aplicarán el 2 de abril, cuando el próximo martes expira el plazo de un mes dado a principios de febrero para alcanzar un acuerdo con el fin de evitarlos.
El magnate republicano dijo estar dispuesto además a imponer aranceles del 25% a muchas importaciones de Europa, su aliado clave, y sostuvo que "la Unión Europea se creó para fastidiar a Estados Unidos".
La reunión permitió a Trump mostrar que la mayoría de sus secretarios, incluso los más criticados, han sido confirmados por el Senado sin ningún problema, como por ejemplo el de Sanidad, el antivacunas Robert F. Kennedy Junior, o el de Defensa, el expresentador de televisión Pete Hegseth.
Varios nombramientos esperan aún la luz verde del Senado, entre ellos los de Lori Chávez-DeRemer, excongresista, como secretaria de Trabajo, y Linda McMahon, que ya formó parte del gabinete del primer mandato de Donald Trump (2017-2021), cuando se encargaba de las pequeñas empresas, como secretaria de Educación.
El presidente republicano es quien marca la pauta gubernamental, firmando decreto tras decreto, con la intención declarada de extender al máximo sus prerrogativas, sobre todo frente al Congreso.
Además de la presencia de Musk, esta primera reunión de gabinete de su segundo mandato tiene otra particularidad: se celebra después de que la Casa Blanca tomara el control absoluto del acceso de la prensa, rompiendo con un sistema que durante décadas habían gestionado los propios periodistas.
Desde el martes, ya no es la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, como ocurría en el pasado, la que decide qué periodistas cubren al presidente en determinado actos, sino el equipo de comunicación del ejecutivo.