
Si tú te sientes bien, tu bebé se sentirá igual. Procura relajarte antes de tu viaje ya sea con ejercicio o tomándote un rato a solas. Foto: Pixabay

Asegúrate de llevar todo lo que tu hijo puede necesitar durante el velo: comida, bebidas, ropa extra, juguetes o algún tipo de entretenimiento. Foto: Pixabay

Encuentra o lleva un carrito de trasporte ligero y manejable que te ayude a recorrer el aeropuerto hasta la puerta de embarque. Foto: Pixabay

Algunas aerolíneas permiten llevar sobre las piernas a niños menores de dos años, no obstante, la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) recomienda llevar a los niños sobre un asiento de seguridad. Foto: Pixabay

La decisión de llevar un asiento especial es de los padres, en caso de que lo prefieras, consulta con tu aerolínea para que puedas abordar con él. Foto: Pixabay

Ten presente que en la línea de seguridad, los agentes de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) no tienen por qué abrir los envases de comida, paquetes de leche en polvo, biberones o chupones para revisión, así se evita que se contaminen. Foto: Pixabay

Investiga si el lugar en donde estarás puedes amamantar en público o si las normas sociales lo limitan. Busca alternativas como enfermerías o encubrimientos especiales como bufandas, chales, mantas, etc. Foto: Pixabay

Cambia a tu bebé antes de abordar, en el avión, pregunta si hay cambiadores en los baños o si los asistentes de vuelo te pueden dar recomendaciones para cambiar los pañales. Foto: Pixabay

En caso de que el vuelo se alargue, ocupa todo el entretenimiento posible que previamente guardaste en la bolsa de mano o reproduce videos en tu teléfono celular o tableta. Foto: Pixabay

El aterrizaje puede ser complicado, debido a que la salida es más lenta de lo que piensas, si tuviste éxito y tu bebé está tranquilo, no hay porqué apresurarte a salir, pero si ya está inquieto y llorando, es mejor salir antes que todos los demás pasajeros. Foto: Pixabay