
Come con moderación y lentamente. Foto: Pixabay

Evita comer menta, alimentos grasos, picante, tomates, cebollas, ajo, cafeína, té, chocolate y alcohol. Foto: Pixabay

No tomes bebidas carbonatadas. Foto: Pixabay

Come por lo menos tres horas antes de ir a dormir y no tomes siestas después del almuerzo, evita cenas tardías y refrigerios a media noche. Foto: Pixabay

Evita hacer ejercicio vigoroso o movimientos bruscos al menos dos horas después de comer. Foto: Pixabay

Trata de poner tu cabeza 6 u 8 pulgadas más alta que tus pies durante la noche. Foto: Pixabay

Baja de peso. El aumento de peso propaga la estructura muscular que soporta el esfínter esofágico inferior y disminuye la presión que mantiene cerrado el esfínter. Foto: Pixabay

No fumes, la nicotina relaja el esfínter esofágico evitando que se cierre. Foto: Pixabay

Si es posible, no consumas antidepresivos, estrógenos posmenopáusicos, analgésicos antiinflamatorios, porque también relajan el esfínter, además de que irritan el esófago. Foto: Pixabay