La pandemia por coronavirus ha impactado la vida de millones de personas alrededor del mundo, modificando sus rutinas, salud mental e incluso su alimentación.
La doctora Leslie Heinberg, de Cleveland Clinic, señala que hay una serie de factores que están “empujando a las personas” a adoptar una alimentación poco saludable, pero es normal en estos tiempos de crisis y no deben culparse por eso.
Una de las razones es que las rutinas se han interrumpido para muchos y éstas nos ayudan a mantener hábitos; por ejemplo, llevar un almuerzo saludable a la oficina.
“La falta de rutina y estructura hace que sea difícil cumplir con objetivos habituales, y en este momento, todos estamos experimentando una falta de rutina y estructura”, dice.
Otro factor es que es más difícil evitar los antojos en casa, donde los alimentos y bocadillos están disponibles. Normalmente en la oficina, las opciones de comida son limitadas.
Es posible que durante la cuarentena comas más debido a desencadenantes emocionales. “En este momento, estamos sintiendo muchas emociones, incluido el estrés, la tristeza, la preocupación e incluso el aburrimiento. Esos sentimientos pueden hacernos más propensos a comer sin pensar, y es más probable que busquemos alimentos reconfortantes no tan saludables”, señala la experta de Cleveland Clinic.
Los problemas emocionales y los cambios en el entorno crean una tormenta perfecta para llevarnos a una alimentación menos saludable, pero ¿cómo podemos mejorar?
Perder peso durante la cuarentena puede ser muy difícil si se suma el estrés y la angustia. Los médicos sugieren pensar en mantener el peso actual y establecer objetivos realistas.
Si durante el confinamiento aumentaste el consumo de alimentos chatarra al ver películas, piensa en botanas saludables como un cóctel de frutas o palomitas sin sal para la próxima vez. Las frutas y verduras ricas en antioxidantes estimularán tu sistema inmunológico. La clave es no pensar en cuántos carbohidratos consumes, sino en darle un mejor “combustible” a tu cuerpo.
Este no es el mejor momento para hacerte vegano o dejar las grasas, pero sí puedes ponerte metas pequeñas, como agregar una porción de verduras a tu comida.
Antes de comer un refrigerio, pregúntate si en realidad tienes hambre o simplemente estás aburrido. Quizá te sientes solo o estresado. Si es así, mejor llama a uno de tus seres queridos y cuéntale lo que te pasa.
“Nuestro defecto suele ser ir a la cocina y comer algo. Pero puedes controlar esta alimentación sin sentido. Si estás aburrido, pon una película o juega con los niños. Si estás solo, llama a un familiar. Y si realmente tiene hambre, consume algo saludable”, señala la doctora Heinberg.
No se trata de iniciar una dieta vegana de la noche a la mañana. No hay dieta perfecta que dure para siempre, mejor opta por alimentos balanceados. Tampoco te saltes las comidas.
La próxima vez que hagas las compras, no metas al carrito tantas galletas o comida chatarra que pueden ser alimentos desencadenantes. Es más fácil resistir un antojo de helado si no hay ninguno en el congelador. También evita almorzar frente a la computadora o en tu mesa de trabajo.
La pandemia trajo y traerá momentos desafiantes. Sé amable contigo mismo y procura en todo momento tu bienestar.