El colesterol alto es una de las afecciones con más incidencia tan sólo en Estados Unidos. De acuerdo con datos los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), casi el 12 por ciento de los adultos de 20 años o más registran niveles altos superiores a 24mg/dL.
Si bien el colesterol está presente en todos los cuerpos por producción natural, alimentación, herencia y por generado a partir del estilo de vida de las personas, existen tres tipos de colesterol que se mueven por todo el cuerpo por las lipoproteínas en la sangre:
La lipoproteína de baja densidad (LDL) es una de las dos lipoproteínas principales. LDL a menudo se llama "el colesterol malo".
La lipoproteína de alta densidad (HDL) es la otra lipoproteína principal. HDL a menudo se llama "el colesterol bueno".
Las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) son partículas en la sangre que transportan triglicéridos.
El colesterol alto está relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular que incluye: enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y enfermedad vascular periférica. El colesterol alto también se ha relacionado con la diabetes, la presión arterial alta y el aumento de peso debido a que el colesterol LDL se acumula en placas en las paredes de las arterias de todo el cuerpo.
Por años la ciencia ha puesto en investigación los métodos para controlar o evitar los altos niveles de colesterol, en especial del “malo”.
Más allá de los medicamentos, se ha comprobado que la alimentación balanceada y sana puede promover una mejor salud en general y reducir dicha afección.
Alimentos como la avena, las nueces y el pescado graso mantiene el colesterol bajo, mientras que otros elementos con colesterol como el huevo pueden ser agregados a una dieta sana debido a que compensa el colesterol con nutrientes necesarios como las proteínas.
Cuando una persona tiene los niveles de colesterol altos se le recomienda evitar ciertos alimentos que contribuyen a que aumenten o desencadenan otras afecciones vinculadas.
Harvard señala que los alimentos y bocadillos que se deben controlar o eliminar de una dieta diaria son aquellos ricos en grasas saturadas que pueden elevar los niveles de colesterol en la sangre y que además promueven el aumento de peso.
Tanto la carne de res, como la de cerdo y cordero son famosas por sus altos niveles de grasas saturadas, sin importar su presentación como hamburguesas, costillas, asados o chuletas.
En caso de no eliminar por completo estas carnes, Harvard sugiere que sólo se coman al menos una vez de vez en cuando, en bajas porciones y sin aditivos grasosos o complementos que puedan aumentar su cantidad de colesterol.
Pueden ser reemplazadas por carnes magras como solomillo, lomo de cerdo, pescado, pollo o filete mignon, incluso pavo sin piel y frijoles.
Alimentos que se sumergen en aceite o mantequilla como las alas de pollo, aros de cebolla o cualquier alimento frito son considerados como los más dañinos y peligrosos en cuanto a colesterol se refiere.
Se sugiere reemplazar la freidora por el horno y el aceite o mantecas por aceite de oliva. En caso de elegir el horno, es necesario dejar que los alimentos se doren solos, sin ningún aditivo graso.
Los embutidos como salchichas o jamón, incluso el tocino o los cortes de carne roja contienen altos niveles de colesterol y grasas saturadas. Los expertos sugieren reemplazar estos alimentos por tocino o salchichas a base de pavo o pollo.
Muchas veces los productos horneados requieren de grandes cantidades de mantequilla y manteca vegetal, lo que los hace ricos en colesterol. Harvard señala que en vez de consumir galletas, pasteles o panecillos, se preparan bocadillos con ingredientes naturales como frutas en lugar de mantequilla.
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